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La Maravilla que es la Mujer


Pasa 250 veces por minuto, casi 15,000 veces cada hora. Pasa luego de años de esfuerzo y preparación, o por "accidente". Ocurre en cada nivel socio-económico en cada país y pueblo del mundo. Pero no importa con qué frecuencia ocurra, no importa el lugar común de este evento, siempre nos quedamos absortos y exclamamos: ¡Milagro!...

Ese ser humano debe dar a luz y debe crear otro. Si hay algún área en que una criatura emula a su Creador--si hay un acto por el cual expresamos la chispa de divinidad en nuestro interior--es el del milagro del nacimiento.

Es en este acto, el mayor de nuestros logros espirituales, que también se revelan la mayoría de las limitaciones de nuestra individualidad. Alimentarnos, dormir, pensar, producir una obra de arte o construir una casa--virtualmente todo lo que hacemos, podemos hacerlo solos. Pero dar a luz es algo que sólo lo podemos hacer junto con otra persona. Para dar a luz, debemos dejar de ser una entidad nosotros mismos y volvernos una parte, un componente de una comunidad de dos.

Porque si sólo somos lo que somos, somos categóricamente "no tan Divinos". Como seres hacia nosotros mismos, somos cosas finitas y ensimismadas, fabricantes en lugar de creadores. Para crear, debemos ponernos por encima de nuestra individualidad; para hacer real nuestro ser divino, debemos trascender los límites de nuestro ser.

Es la mujer, tanto más que el hombre que "da a luz". Es la mujer la que está más comprometida con la paternidad, y quién más agudamente siente la falta de ella cuando se la niegan. Es la mujer quien continúa mimando a su hijo mucho más tiempo después de que el hombre lo ha engendrado. Es la mujer, según ley de la Torá, quien exclusivamente determina la identidad espiritual de su hijo.

Porque es la mujer la que en mayor medida entrega su ser para crear vida. Ella es el elemento pasivo y receptivo en el proceso de procreación. Durante nueve meses, su cuerpo deja de ser sólo suyo, a la vez que carga y nutre otra vida. Así que es la mujer, tanto más que el hombre que "siembra y da a luz" y para quien la maternidad es un estado de ser, no sólo un "logro" o una "experiencia."

Sin embargo todos podemos volvernos una "madre". Lo que viene naturalmente a la mitad hembra de la creación puede aprenderse y asimilarse por todos, y no sólo dando a luz, sino en cada uno de las tareas de la vida. Todos nosotros tenemos el poder para reconocer que hay algo más allá de nuestra existencia confinada a la estrecha identidad individual.

Todos tenemos el poder de volvernos mucho de lo que somos y hacer más que lo que podemos, siendo receptivos a la divinidad que hay en nuestro ser y que permea nuestra existencia.

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11 Comentarios

Por Yanki Tauber
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Comentarios de Lectores
Últimos comentarios:
Enviado: July 9, 2010
LA MARAVILLA DE LA CREACION LA MUJER
YO NO SABIA QUE LA MUJER ES EL COMPLEMENTO MAS PERFECTO QUE EXISTE EN EL UNIVERSO SIN ELLAS NO EXISTIRIA VIDA.
Enviado Por Anónimo, HUANCAYO, PERU

Enviado: Feb 23, 2010
respeto total
A Juan Carlos, eres un hombre maravilloso, qué felicidad para tu madre y esposa tener a su lado un hombre que sabe lo que es una mujer. tus palabras son hermosas, y gracias por todas las mujeres que nos estimamos. Veo que hay venezolanos tan gentiles y amorosos. un abrazo.. Mercy
Enviado Por Anónimo, Quito, Ecuador

Enviado: Jan 15, 2010
Respeto total
Sin la mujer no existiese nada. Desde el plano divino la mujer fue escogida para preservar la especie humana en todos los aspectos. El hombre, siempre ha pretendido aprovecharse de la entrega ilimitada de la mujer para alimentar su ego. Considero que respetar y venerar la integridad femenina es una condición de conciencia, ellas son herederas de los rituales más sagrados de la naturaleza humana y del plano espiritual. No acepto las condiciones que el patriarcado terrenal ha impuesto a la mujer, su condición humana y divina escapa a la comprensión de nuestras interpretaciones promachistas e inhumanas. ¿Por qué relegarlas al plano de la desconsideración? ¿Por qué tratarlas como domesticas? ¿Acaso hemos olvidado que son la misma esencia de la creación? Sin la mujer no hay razón de existir. Ellas son la fuente de nuestra vida, el manantial eterno de aguas dulces, la inspiración de nuestras metas y el eterno jardin perfumado de rosas y lirios eternos. Mi respeto total a las mujeres.
Enviado Por Juan Carlos, San Fernando de Apure, Apure/ Venezuela



 


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